jueves, 30 de junio de 2016

La muerte puede ser democrática

No existe una elección entre vivir o morir, es morir de una manera o morir de otra. El alivio de sentir que tienes la puerta abierta para elegir cómo acabar con tu vida es algo que pocas personas pueden sentir, no por elección personal, sino porque tu país lo prohíbe. Una chica joven de 24 años con un trastorno mental grave solicitó la eutanasia. Tras superar varios tribunales de psiquiatras y psicólogos, esta propuesta fue aceptada, pero nunca se cumplió. Esta joven no quería morir, solo quería tener esa puerta de escape, por si acaso. A lo mejor no la abrió, pero, ¿y si quiere tener la opción? Poder elegir cómo terminar con tu vida, en qué momento y en qué lugar, porque todo individuo tiene el derecho a decidir, seguir viviendo o querer acabar su biografía de la manera más dulce posible, pero no en todos los países puede ocurrir esto, y el nuestro es uno de ellos. En España a día de hoy, el ciudadano no tiene derecho a elegir si quiere terminar con su vida, ya sea por el sufrimiento que padece o porque piensa que ya lo ha vivido todo. Esta es la ley de la eutanasia. Muchos están a favor y otros muchos en contra, y por eso no hay una definición exacta que se pueda dar sobre este término. La Asociación Médica Mundial hizo una declaración en Madrid en la que dijo que, la eutanasia es provocar deliberadamente la muerte del paciente. Esta es una definición que se considera mundial, pero en este partido se abren dos visiones muy diferentes. En uno de estos dos bandos se encuentra José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, profesor de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, el cual afirma que se considera contrario a la eutanasia. “Convertir el homicidio de una persona en un acto médico por el cual, debido a una serie de razones que se objetivan en la ley, se considera que la vida de una persona no merece la pena vivirse, y en ese caso, si lo solicitas, se le aplica la eutanasia”, aclara el profesor. La responsable y coordinadora de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de Madrid, Montse Hernández Ortiz, declara que la eutanasia es una práctica médica en la cual el médico le da muerte a otra persona. El paciente puede elegir con qué método morir, y uno de ellos es la eutanasia. El médico es el que le proporciona al paciente una sustancia potencialmente letal, que le va a provocar la muerte directamente. Otro método es el suicidio asistido. En este caso, el médico le proporciona los medios al paciente, pero es el paciente el que se los suministra a sí mismo, cuando quiera y donde quiera.
La eutanasia y el suicidio asistido son dos leyes que no están aprobadas en España, pero existe una única asociación que aboga por estos dos principios. Esta asociación es la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), fundada en 1984 con el interés concreto, sobre todo, de familiares de pacientes, pacientes y sanitarios que veían esta realidad de forma cotidiana. “Surge la necesidad de decir: nos construimos como movimiento ciudadano y a ver qué se puede hacer en este campo”, aclara Montse. En España no existen más asociaciones que luchen por la aprobación de la ley de la eutanasia, pero DMD hace años que se puso en marcha con el fin de dar a conocer esta ley. Pretenden realizar actividades pedagógicas, para aclarar conceptos, romper tabús sobre este tema, y eliminar mitos o conceptos. Romper el silencio que hay en torno a la eutanasia. El papel que ejercen los profesionales de la medicina en la eutanasia Uno de los debates que permanecen en este tema es el papel del médico en la eutanasia. Como no está permitida en España, si un médico cede a ayudar a un individuo a morir, este acto tendría consecuencias penales. El Código de Ética y Deontología Médica declara que el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de un paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste. Las consecuencias de este hecho están reflejadas en el artículo 143 del Código Penal. Los médicos que induzcan al suicidio a otro serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años, en caso de que cooperen con actos necesarios al suicidio de una persona la pena de prisión es de dos a cinco años. Por último, en caso de que esta participación por parte del médico lleve al punto de ejecutar la muerte de otro pasaría a prisión con una pena de entre seis a diez años. “La eutanasia está muy poco penada en España. Está penada como el auxilio ejecutivo al suicidio, no como un homicidio”, afirma el profesor José Miguel Serrano Ruiz-Calderón. Son muchos los que piensan que la aprobación de esta ley terminaría con la relación entre médico y paciente, “darle medicamentos letales al paciente para que muera va en contra de la ética médica, si un paciente llega a la consulta en esa situación, deja la relación médico - paciente rota desde el primer momento”, declara Antonio Pardo Caballos, médico y Profesor adjunto de la Unidad de Educación Médica y Bioética en la Universidad de Navarra, contrario a la práctica de la eutanasia. En cambio, el presidente de DMD Madrid Fernando Marín Olalla, afirma que la finalidad de la medicina es ayudar a vivir, incluyendo prevenir enfermedades. Ayudar a morir también es una de sus finalidades, por eso declara que la eutanasia y el suicidio asistido no suponen una ruptura entre médico y paciente. Cuidados paliativos y eutanasia: cosas totalmente distintas Hoy en día sí se reconoce en España la limitación del esfuerzo terapéutico, el paciente tiene derecho a rechazar un tratamiento, a que no se lo inicien, incluso a que se lo retiren una vez se le ha iniciado. Esto es lo que proporcionan los cuidados paliativos, una disciplina reciente nueva, la cual lleva en España prácticamente 25 años en pie. Esta novedosa disciplina tiene como objetivo atender a los pacientes en situación de pronóstico de vida limitado, o también a los que no responden a una terapia activa. Estos médicos especializados en esta rama cumplen la función de atender al paciente y a la familia, desde un equipo multiprofesional, y también atender todo lo que conlleva el sufrimiento de todos estos pacientes. Los cuidados paliativos sí están reconocidos en el Código Penal. En España hay una sociedad especializada en este tema, que tiene como objetivo representar a estos profesionales, aportar la evidencia científica, promover trabajos, ensayos de investigación, y organizar congresos. Esta es la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), y su presidente es también el coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos en el Hospital Universitario “Fundación Jiménez Díaz”. Alvaro Gándara del Castillo afirma que está totalmente en contra de la eutanasia, por muchas razones. La primera de ellas porque cree que no es la forma civilizada de atender a una persona que está sufriendo. La segunda, porque rompe totalmente la relación entre médico y paciente, que es una relación de confianza, donde el paciente espera de su médico que lo cure y lo cuide, pero no que le aplique una terapia que tenga como finalidad acabar con su vida. Son muchas las personas que acuden a SECPAL para recibir estos cuidados e informarse para saber en qué consisten estos cuidados. El doctor Alvaro Gándara del Castillo afirma que los cuidados paliativos deben de darse a conocer mucho más, por eso hay que aprender a difundirlo, para que la gente sepa que existe un equipo multiprofesional dispuesto a ayudarle. Estos cuidados paliativos suelen recibirlos los ciudadanos de la tercera edad. Estos suelen pensar que ya han vivido todo, y quieren acabar con su vida para no sufrir más. “Tú le interesas a tu familia, tú le interesas a un conocido. Tú cuando vas por la calle y compras el periódico te saluda el quiosquero y formas parte del paisaje urbano. Aunque sea en una mínima medida, interesas a los demás”, afirma el profesor Pardo.
Alvaro Gándara del Castillo, presidente de SECPAL y coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos La familia del paciente que pide acabar con su vida, también juega un papel importante en la de este, “no existe una cultura que acepte de manera natural que tu padre, tu madre o tu hermana le ponga fecha a su muerte” declara Fernando Marín. Ante este hecho, cualquier persona en España puede realizar un Testamento Vital, un documento que lleva unas instrucciones por si en un futuro ocurre algo, y la persona no puede expresarse o comunicarse de ninguna manera. En este testamento, el individuo deja unas pautas donde explica cómo quiere que sea su asistencia al final de la vida. Este documento es muy poco utilizado, en general, en todos los países. En España lo utiliza solo el 0,4% de la población. El doctor Gándara del Castillo no es partidario de la aprobación de la ley de la eutanasia, en cambio afirma que considera que el Testamento Vital es una buena herramienta. Esta idea también la comparte el presidente de DMD Madrid, Fernando Marín, quien asegura que él sí tiene hecho el Testamento Vital. Sus hijos lo respetan totalmente, aunque su mujer no lo tiene tan claro. “Yo tengo claro que respetar y acompañar a una persona durante su muerte voluntaria es una prueba de amor, es un regalo”, afirma Marín Olalla. Hay diversidad de opiniones y debates referentes a este y muchos otros temas relacionados con la vida, la muerte, y la medicina y sus diversas ramas. “Me parece poco útil, no sirve de nada, hay poca gente que lo ha formalizado”, comenta el profesor y médico Antonio Pardo, no partidario de la aprobación de la eutanasia. La coordinadora y responsable de las actividades que se realizan en DMD Madrid, declaró que en esta asociación que defiende la eutanasia, todos tienen un Testamento Vital, y además, quien quiera puede acudir a ellos para informarse y realizar este documento, ya que cuentan con abogados especializados en este tema. La eutanasia no es un tema de debate actual. Solo aparece en los medios de comunicación cuando se produce un hecho relevante en torno a este tema. Tampoco es tema de debate en la política y en la sociedad en general. Según unos estudios del CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas, realizados en el año 2009, el 58,4% de la población se muestra partidaria a la regulación por ley de la eutanasia. Por otro lado, solo el 10,3% de la población no acepta la aprobación de esta norma en España. “Si lo ves en casa nadie se para a pensar que él también va a morir, y no llegan a reflexionar, esto es una reflexión a la que la gente no llega, porque también entiendo que es otro efecto del exceso de información. La información es poca y rápida, entonces eso no te da pie a poder hacer una reflexión más profunda, sino que se queda un poco en la inmediatez”, afirma Montse. Estamos en una sociedad de cambios, pero también en la medicina, donde surgen cambios en sus objetivos. El objetivo de la medicina hasta entonces era la supervivencia, y ahora ese propósito pasa a ser el confort, la calidad de vida, una vida aceptable. El objetivo no es que vivas el máximo de tiempo posible, sino que el tiempo que vayas a vivir estés lo más cómodo posible.

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